GALERÍA DE IMÁGENES

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miércoles, 27 de abril de 2016

David Durán... Adentrémonos en la tutoría entre iguales :)

En el siguiente enlace, os presento uno de los artículos publicados por David Durán sobre el trabajo entre iguales, un interesante tema de actualidad. 



http://grupsderecerca.uab.cat/grai/sites/grupsderecerca.uab.cat.grai/files/monograficoaula.pdf

El objetivo del estudio es investigar el impacto de las redes de cooperación en el aula, mediante un programa fundamentado en la tutoría entre iguales para promover el mejoramiento de la comprensión y fluidez lectora. Los resultados muestran los avances obtenidos por los alumnos en comprensión y fluidez lectora, identificándose como elementos facilitadores del aprendizaje, la mediación ajustada y permanente que realizan los alumnos que asumieron el rol de tutores. Además de valorarse como una metodología que responde a la diversidad del alumnado, la tutoría entre iguales potencia el valor intrínseco de la cooperación. 

Tomando en cuenta los elementos reseñados anteriormente, se plantea el programa educativo Leemos en Pareja (Duran et al., 2009), en centros educativos de educación primaria de la Comunidad Autónoma de Aragón, España. Dicha propuesta pretende: poner al alcance de los profesores nuevas metodologías de trabajo con una clara orientación inclusiva; desarrollar nuevas didácticas para la enseñanza y aprendizaje de la lengua; generar y mantener redes de cooperación entre los docentes; fomentar la capacidad de cooperación entre los alumnos; mejorar la competencia lectora, especialmente la comprensión lectora del alumnado; y, potenciar la implicación de las familias en los trabajos escolares. Todos estos objetivos se fundamentan en tres pilares en que reposa el programa: la tutoría entre iguales, la comprensión lectora y la implicación familiar. El programa pone en práctica una serie de actividades que involucran la lectura en pareja y comprensión lectora (entre alumnos en la escuela y entre familiar-hijo/a en el hogar), en formatos altamente estructurados, permitiendo de manera progresiva un uso más autónomo, ajustado y creativo, una vez que las parejas se van familiarizando con la dinámica y materiales de trabajo. La primera acción contempla la formación inicial de los docentes que pondrán en marcha el programa en sus escuelas. Además, a través de un aula virtual los profesores comparten y construyen el material de lectura –hojas de actividades- que será el eje fundamental de las sesiones y que modularán la interacción de las parejas. De esta manera, se establece una red de cooperación entre los profesores de los diferentes centros (y también intra-centro), generándose interdependencia positiva para alcanzar un objetivo compartido, que en este caso será construir un dossier de hojas de actividades para las 48 sesiones de trabajo (24 sesiones en el aula y 24 en el hogar), compartiendo además inquietudes y reflexiones sobre el programa. El paso siguiente se concreta en emparejar a los alumnos, entregarles la formación en relación al método tutoría entre iguales y los roles a asumir, todo ello bajo la responsabilidad del profesorado que guía el desarrollo de la actividad. Posteriormente, a lo largo de 12 semanas, a razón de dos sesiones semanales de 30 minutos, se pone en marcha el programa de lectura con los alumnos/as. Tecnologías Digitales y Ambientes de Aprendizaje 159 Las actividades que contemplan las hojas de lectura –hojas de actividades-, promueven una anticipación a la lectura y establecimiento de hipótesis. Consecutivamente, se realizan tres lecturas en voz alta (lectura del tutor; lectura conjunta entre tutor y tutorado -Topping, 1987-; y, lectura del tutorado con la técnica pausa, pista y ponderación (PPP) -Wheldall y Colmar, 1990-, que permiten ir afianzando la construcción de la comprensión y fluidez lectora de los alumnos. En seguida se plantean una serie de actividades que promueven sobre todo la comprensión inferencial y de reflexión profunda a partir del texto. Finalmente, se contempla una lectura final en voz alta por parte del tutorado, que se espera realice con un ritmo, fluidez, velocidad y entonación adecuados propios de un conocimiento profundo del texto. Los alumnos tutores, avanzado el programa, acaban diseñando hojas de actividades para sus compañeros, respondiendo a sus intereses y requerimientos. Paralelamente, la red de docentes continúa con encuentros presenciales y a través de una aula virtual, para valorar las estrategias implementadas, adaptar las hojas de actividades a las necesidades emergentes y compartir las experiencias a lo largo del desarrollo del programa. 

Finalmente, se cierra el programa con una valoración global de la implementación de la experiencia.



Pere Pujolàs... Un maestro del aprendizaje cooperativo.

Si lo tuyo es ser un defensor del aprendizaje cooperativo y sus innumerables beneficios,  debes echarle un vistazo al siguiente vídeo que trata sobre una conferencia ofrecida por todo un experto en esta materia.






A modo de síntesis de dicha ponencia, la única manera de atender juntos en una misma aula a alumnos diferentes –tal como exige la opción por una escuela inclusiva- es introducir en ella una estructura de aprendizaje cooperativa, en detrimento de una estructura individualista o competitiva, aún dominante en las aulas actualmente. ¿Cómo pueden progresar en su aprendizaje alumnos “diferentes” a la mayoría de los que asisten a una escuela (diferentes por varios motivos: porque tienen alguna discapacidad, porque son de culturas distintas y no dominan la lengua predominante, porque pertenecen a un entorno social marginado…) en un aula en la cual cada uno trabaja solo en su pupitre y en la cual el profesor o la profesora debe atender individualmente a sus estudiantes tan “diversos” unos de otros? ¿Cómo pueden progresar estos alumnos “diferentes” en un aula en la cual los estudiantes compiten entre ellos para lograr ser el primero, el mejor, sea como sea? 

Sólo pueden aprender juntos alumnos diferentes (en capacidad, interés, motivación, cultura, lengua, origen social…) en una clase organizada cooperativamente, en la cual todos colaboran y cooperan, se ayudan, para alcanzar el objetivo común de progresar en el aprendizaje, cada uno hasta el máximo de sus posibilidades. Y no puede haber propiamente cooperación –con el desarrollo de la solidaridad y el respecto a las diferencias que la cooperación supone, como también veremos en esta ponencia– si previamente se han excluido de un aula a los que son “diferentes”, si el aula no es inclusiva. 

¿Cómo aprenderán a cooperar y a respetar las diferencias, en definitiva, a convivir, en una sociedad inclusiva y en comunidades integradoras, alumnos con características personales distintas, con discapacidad y sin discapacidad, con una cultura u otra… si han sido educados en escuelas o aulas separadas? Tal como defiende la UNESCO, las escuelas ordinarias con una orientación inclusiva, con una pedagogía centrada en los niños y las niñas y basada en la cooperación –tanto entre los maestros y maestras a la hora de enseñar, como entre los alumnos y las alumnas a la hora de aprender- son el medio más eficaz para lograr una educación integral para todos. 

Las escuelas inclusivas, el aprendizaje cooperativo y colaborativo, las comunidades de aprendizaje, el aprendizaje dialógico, las redes para la convivencia son estructuras que confluyen en un mismo eje vertebrador: el de mejorar la calidad de la enseñanza. Desde esa perspectiva, este libro es una herramienta útil para introducir el cambio en nuestros centros, mejorando las relaciones de todos aquellos que participan en el proceso educativo: alumnado, familias, profesorado y agentes sociales.



martes, 26 de abril de 2016

Aprovecha para echar un vistazo a lo bien que nos los pasamos nosotros en el cole :) ¡Celebramos el día del libro!


EL CIRCO DE LA MARIPOSA...


Te invito a echarle un vistazo al siguiente corto... ¡Te sorprenderá!


Se trata de un vídeo que me ha impactado bastante. Por un lado, me entristece ver como hay personas que sufren porque no se pueden desenvolver en la vida diaria de manera normal, sino que tiene más obstáculos en su camino para conseguirlos. Y, además, el trato que recibía por parte de las personas del primer circo en el que trabajó me parece cruel e inhumano, y hace reflexionar sobre qué tipo de sociedad estamos creando entre nosotros.

Por otro lado, pienso que es un claro ejemplo de superación. Este hombre, a pesar de las dificultades con las que se encuentra entiende que merece la pena el esfuerzo y el intento por ser como los demás. Se da cuenta de que no tiene porque ser diferente y de que puede realizar actividades que le gustan. Él sufría al ver que no podía actuar en el espectáculo como los demás, sin embargo, con motivación lo consiguió.

Es cierto que el apoyo y la ayuda del entorno es muy importante. Vimos como en su primer trabajo era una burla, un "mono de feria" porque así lo trataban. En cambio, en "El circo de la mariposa" todo cambia porque el entorno es totalmente diferente: todos creen en él y en sus posibilidades. De hecho, se ve cómo en el primer caso se ríen de lo "no perfecto" y en el segundo caso, sólo se busca la diversión : malabares y payasos, acrobacias, pasacalles, etc.

El caso de este hombre ya lo conocía porque salió en un documental de televisión en el que narraba cómo había ido superando todas sus trabas para conseguir lo que quería en la vida y la verdad es que desde ese momento me impacto bastante su historia y esa fuerza, aspiración, valor, motivación... con la que lo afronta.

De este vídeo, me quedo con el momento en el que el niño que anda con muletas lo abraza. Momento que transmite muchas cosas. Ese niño, gracias a él, cree que puede conseguir lo que se proponga y eso es fundamental para crecer como persona..


Aprovecho para recomendar una película relacionada con la educación en valores muy recomendable... "La sombra de la libélula". Eso sí, se trata de un film recomendado para mayores de 18 años.





Parabola del invitado a cenar.

LA HISTORIA DICE ASÍ...




La profesora de pedagogía dijo a sus discípulos: “Un maestro de escuela se puede comparar a un prohombre que preparó una cena para sus amigos”. Al ver la expresión de extrañeza de sus discípulos, la profesora continuó explicando: “Un prohombre de una ciudad se encontró con un viejo conocido, a quien no veía desde hacía mucho tiempo. Al cabo de dos días el prohombre –que era muy respetado por sus grandes conocimientos de cocina- había planificado celebrar una cena con un grupo de amigos y amigas que también le conocían y que, como él, tampoco le veían desde hacía muchos años. Así que también le invitó a cenar. El prohombre era un experto cocinero –de ahí venía, precisamente, su prestigio y la admiración que despertaba entre sus amigos y conciudadanos- y preparó una cena espléndida: entrantes variados, carnes guisadas con esmero y un pastel con confituras de muchos tipos de fruta. Todo acompañado con vinos del Priorat y cava del Penedès. El mismo día de la cena, cuando ya estaba prácticamente todo a punto, de pronto se acordó de que su viejo amigo, no sabía bien por qué motivo, tenía que estar atento con lo que comía, y que seguramente nada de lo que había preparado con tanto esmero le sentaría bien. Enseguida le llamó por teléfono (afortunadamente se habían intercambiado los números de teléfono por si surgía algún problema) y le explicó lo que pasaba, y le dijo que lo sentía mucho, que lo mejor sería que no acudiera y que ya le avisaría cuando hicieran otra cena.
“Otro prohombre de la misma ciudad se encontró con el mismo caso. También él había preparado una cena espléndida con sus amigos e invitó a ella a un viejo conocido común, con quien se había encontrado por casualidad un par de días antes. La misma tarde de la cena, otro de los invitados recordó al prohombre, por si lo había olvidado, que el viejo amigo no podía comer de todo. El prohombre, efectivamente, no lo había tenido en cuenta. Por suerte se trataba de un cocinero con una gran variedad de recursos culinarios –por lo cual levantaba una gran admiración- y se apresuró a llamarle por teléfono para saber si aún tenía aquel problema y para comunicarle que, de todas formas, no se preocupara, que acudiera igualmente a la cena, que ya le prepararía un plato de verduras y un pescado a la plancha.
“En la misma ciudad vivía un tercer prohombre, también muy respetado, no sólo por sus grandes conocimientos culinarios y la variedad de recursos de que disponía, sino también por sus convicciones y el valor que daba a la amistad, la solidaridad y la justicia. Curiosamente, también éste se encontró con un caso idéntico. Cuando ya tenía la cena prácticamente a punto, recordó que el último de los que había invitado (un viejo amigo suyo y de los demás comensales) debía seguir una dieta muy estricta. Entonces se apresuró a cambiar el menú: seleccionó los entrantes que también podía comer el viejo amigo, guardó los guisados en el congelador para otra ocasión, e improvisó un segundo plato, también espléndido, pero que todos pudieran comer de él, y retocó el pastel de los postres, adornándolo con frutas naturales y no con confituras. Llegada la hora de cenar, comieron juntos de los mismos platos con los que el anfitrión les había obsequiado”.
Después de esta larga explicación, la profesora preguntó a sus discípulos: “¿Cuál de estos tres comensales de última hora se sintió más incluido en la cena con sus viejos amigos y conocidos?”.
“Sin duda, el tercero”, respondieron unánimemente sus discípulos, sin vacilar ni un solo instante.

“Efectivamente”, corroboró la profesora de pedagogía. Y continuó su lección diciéndoles: “Una escuela selectiva sólo admite a aquellos discípulos que pueden comer el “menú” que tiene preparado de antemano: un currículum prefijado. En cambio, una escuela inclusiva es muy diferente. Ni siquiera se conforma con preparar un “menú especial” –un currículum adaptado- para un estudiante que tiene problemas a la hora de comer el “menú general”, el currículum ordinario, general. Una escuela inclusiva es aquella que adecua el “menú general” para que todo el mundo pueda comer de él, para que sea un currículum común”. Y concluyó con estas palabras: “En una escuela inclusiva, detrás de cómo se enseña y de qué se enseña hay unos determinados valores que configuran una forma muy determinada de ser, de vivir y de convivir”.

Si prefieres, puedes ver la historia en vídeo...





REFLEXIÓN

Como en la parábola del invitado a cenar, incluir es acoger y valorar a quien se acoge. No es sólo reservar un sitio en la mesa para alguien que tiene problemas con la comida; incluir es dejar que participe plenamente, es querer comer juntos, compartir la cena; y, si hace falta, también es ceder un poco, siempre que esto sea posible (dejar los guisos en la nevera para otra ocasión, modificar el pastel...) para poder comer juntos los mismos manjares.
En la escuela, incluir también es acoger y valorar al que es acogido. No es sólo ceder un pupitre de la clase para un compañero con más problemas, aunque sea la más destacada junto a la mesa del maestro o de la maestra. Incluir es acoger y valorar este alumno, como un compañero más; es dejar que participe activamente en nuestro grupo, es compartir con él las actividades; es querer aprender juntos y, si hace falta (siempre que esto sea posible) ceder en alguna cosa (cambiar alguna actividad, ampliar algún objetivo, hacer más generales los contenidos...) para asegurar al máximo su participación.
Las decisiones sobre qué enseñar y cómo enseñar, dependen no sólo de cómo aprenden los alumnos, sino también de la educación y la escuela que queremos, de la finalidad que perseguimos cuando educamos. Si pretendemos enseñar todo tipo de saberes (“saber conocer”, “saber hacer”, “saber ser” y “saber convivir”), es necesario pasar de una escuela selectiva –que selecciona al alumnado en función de sus características personales- a una escuela inclusiva, que acoge a todo el mundo, independientemente de sus características personales. 

Efectivamente, para desarrollar en los alumnos algunos de estos saberes –como el “saber ser” y el “saber convivir”- es necesario que estén, en la escuela, todos los alumnos. Si no, ¿cómo aprenderán, por ejemplo, a convivir –a vivir juntos, respetándose mutuamente- personas con discapacidad y personas sin discapacidad, si asisten a centros separados o son atendidos en aulas diferentes?


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